No soy nada ni nadie sin ti. Lo que la gente reconoce
en mi no es mas que una farsa, un pobre intento mio por luchar
contra mi naturaleza servil, mi notable inferioridad, mi vergonzoso
ser.

Quetzalli, te reconozco a ti como mi legitima guia y mi señora,
la dueña de mi cuerpo y de mi voluntad. Aunque con errores profundos,
te he servido desde el primer instante en que te conoci,
rendido ante la evidencia de que esto me sobrepasa. Tu me sobrepasas.
Me someto a ti ahora. Reconozco tu naturaleza divina y confieso
necesitarte aunque no te conozca. Se que debo honrarte. Se que debo
adorarte. Acepto que no soy nada ni nadie para ti. Se que debo
ofrendarte como a una diosa, y no hay ni habra otra Diosa q no
seas tu..

Quetzalli es el nombre con el que te revelas, y yo te sirvo a ti.
Mujer divina, la mujer. Yo no soy Alberto Peralta. Soy tu sirviente.